La
"inteligentzia" nacional no lo tenía
en cuenta, en cambio el grueso de pueblo se agolpaba
en los teatros donde actuaba.
Tuvo que sobrevenir su muerte para que, como Paquito
Bustos o el mismo Olmedo, se lo considerase uno de los
mejores cómicos de la escena nacional.
Roberto Barry se llamaba en realidad Roberto César
Pérez Ruival. Intentó trabajar con el
seudónimo de Roberto Ramirez, ¿por qué
Ramirez? Porque así se llamaba el Gardel del
film "Melodía de Arrabal". Pero nunca
llegó a usarlo. En Argentina, Adrián Lobato
(el padre de Heber Lobato), le consultó el porqué
de una carta recibida de Montevideo de un amigo que
iniciaba la misiva con un: Querido Barry... Lobato le
preguntó que era ese Barry.
Roberto tuvo que explicarle que en el barrio de la Comercial
le llamaban Barry Norton por el parecido con el actor
argentino que fue a EE.UU y no volvió más.
Entonces Lobato le dijo que ese era su seudónimo.
Y ese día nació Roberto Barry para siempre.
Cantor, libretista de radio y televisión, periodista,
actor, escritor de innumerables libros, Barry incursionó,
en todos ellos con responsabilidad.
En radio con fonoplateas repletas, creó aquel
éxito humorístico que fue "EL COMISARIO
DE CERRO MOCHO", con el inefable Barry como el
Comisario Saturnino Chipendale.